Nuestro Primer Lector.

Terminada la novela es el tiempo de buscar a nuestro primer lector. La persona de confianza que va a tener el placer/obligación de disfrutar/sufrir vuestra obra por primera vez. No es una cuestión baladí, un primer lector, si es lo suficientemente mordaz, puede hacer cambiar el resultado final de una novela más de lo que os pensais.

Un primer lector no necesita tener unos conocimientos literarios de primer nivel (si los tiene, mejor que mejor), con cierta aficcion por la lectura nos basta y nos sobra. Lo que de verdad es irrenunciable es que tenga la confianza suficiente como para utilizar, si fuera menester, palabras como truño, moñigo o zurullo. Mi recomendación es que elijais como primer lector a ese ser que duerme a vuestro lado, a decir verdad nadie tiene tanta confianza con uno como aquella persona con la que comparte colchón (si duermes con un perro o un gato no sirve la recomendación) yo así lo he hecho con "De Revelaciones y Engaños", el primer tomo de mi trilogía "Cronicas de los Reinos Olvidados".

Si no disfrutais de las mieles de la vida en pareja , habreis de buscaros otra posibilidad. Un hermano con cierta afinidad, o una madre de las de zapatilla rápida y aficción por Corin Tellado tampoco es mala opción (aviso para los hijos únicos y para los pequeñines de la casa: si vuestra madre es condescendiente y sobreprotectora no vale).

Las funciones de este primer lector son a priori sencillas:
Detectar los fallos que provoca el subconsciente del escritor. Esos que una vez localizados hacen que se nos escape de los labios un "su puta madre...". En mi caso un error que me ocurre con relativa frecuencia es cambiar el nombre a los personajes a lo largo del libro; no es que Rabindranath Tagore pase a llamarse, por obra y gracia del Espíritu Santo, Britney Spears....pero no os imaginais lo fácil que es que se os escape un "Rafael" entre tres centenas de "Raphaeles".
Otra función es comprobar si la trama se entiende o no. Leida la novela, nuestro primer lector ha de ser capaz de resumirla con un puñado de palabras.
La última función del primer lector es recopilar tantos "porques" como estime necesario. En la cabeza del escritor todo está claro y meridiano...pero puede que en la del lector no todo esté igual de diáfano. 
Os advierto que para cada uno de sus "porques" tendreis preparado un "ya, pero es que..." os saldrá más automático que el gesto de meter barriga al quitaros la camiseta. Ahorraros el esfuerzo de discutir, si vuestro lector no lo entiende es que está mal, o al menos insuficientemente explicado. 

Tras el chaparrón de críticas es el momento de ponerse el mono de trabajo y retocar la novela de cabo a rabo.Quizás baste con añadir una pincelada aquí y otra allá, o puede que tengáis que prepararos para un concienzudo trabajo de albañileria, sea como sea recordad que si con vuestra obra no contentais ni a vuestro primer lector (al que se le supone una fuerte afinidad con vosotros) mucho menos lograreis llegar a miles de lectores anónimos.

2 comentarios:

Pelayo Fernández Fernández 23 de septiembre de 2014, 9:48  

ya hay varios lectores potenciales con gana de leer el "leño" ,esperemos que lo hagan y se queden con ganas de más .

Víctor Fernández 29 de septiembre de 2014, 1:51  

Perruques...perruques

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Sobre este blog

Blog personal del escritor Fernández del Páramo. Un espacio digital creado para dar a conocer su obra y compartir impresiones con sus lectores.